Hay veces que me gusta saber que me eligió por algo
Hay veces que la sumisión, me hace sentir una sensación de abandono, quizá por no tener cerca a mi Amo tanto tiempo como deseo.
Hay veces que no entiendo nada, creo que mi Amo es... pues eso, mi Amo, así que lo considero "mío"
Hay veces que me pierdo, me desubico. Creo que tener Amo es tener derechos sobre él, sobre su vida, que si no soy el centro de su atención es que no me quiere, que no merece mi entrega, que es injusto y me cabreo, y hago cosas impulsivamente y me precipito a discusiones que dañan la relación, y que, a veces, abren grietas.
Hay veces que me cuesta muchísimo esfuerzo, lágrimas, ratos de meditación, aprender que una buena sumisa no se mide por si puede aguantar dos o cien orgasmos, por si se presta o no a ciertos juegos. Se mide por su "saber estar". Eso es infinitamente más duro, porque no implica aguantar lo que venga, sino pulir el orgullo, saber y asumir el lugar que me toca jugar.
Hay veces que dudo. No es una relación convencional. La "entrega" de mi Amo es quererme, educarme, adiestrarme, pulirme a su antojo.
Hay veces que pienso que si le exijo atención todo el tiempo, mi Amo me enfrentará al peor de los castigos: el silencio. Ese silencio en el que me retuerzo porque no puedo maldecirle, porque no puedo hablar con él, porque no puedo pedirle perdón.
Hay veces que el largo silencio me hace meditar. Hace que piense y recapacite mis actos, que los madure. A él también le duele, le gusta disfrutar de su sumisa, de su golfa, de su pitufa y la comunicación después de ese período de aislamiento es más pausada, más centrada, más receptiva.
Hay veces que estoy segura de que mi Amo desea esa "entrega del alma". Un cuerpo al que azotar, eso es fácil de obtener. Pero un alma que se rebela, que lucha porque se intuye casi presa, eso le fascina, y creo que no quiere perderlo.
Hay veces que me pone pruebas. Prueba mi paciencia, esa otra gran virtud. Paciencia y confianza. Yo me dejo someter, porque yo lo permito, yo me dejo ordenar porque yo lo permito. Soy libre de irme si quiero, nadie me obliga a nada, voy sabiendo las reglas, y disfruto con ellas
Hay veces que me levanto y me acuesto con ganas de seducir a mi Amo, propiciar que tenga ganas de usarme ese día.
Hay veces que me gusta saber que me eligió por algo

Meneame
del.icio.us
